sábado, 7 de marzo de 2015

Lengua Castellana

La Proclama: Por Un País De Los Niños
Gabriel García Márquez




María Alejandra Ortiz Perdomo




Noveno B




Claudia Patricia Monroy





Área: Lengua Castellana






Colegio Nuestra Señora Del Rosario
Espinal – Tolima
2015











RESUMEN

La Proclama: Por Un país Al Alcance De Los Niños
Gabriel García Márquez



Lunes, 21 de Abril de 2014



Al principio Cristóbal Colón, respaldado por una carta de los reyes de España para el emperador de China, había descubierto aquel paraíso por un error geográfico que cambió el rumbo de la historia. En su diario de a bordo escribió que los nativos los recibieron en la playa como sus madres los parieron, que eran hermosos y de buena índole, y tan cándidos de natura, que cambiaban cuanto tenían por collares de colores y sonajas de latón. Pero de todos modos su corazón perdió los estribos cuando descubrió que sus narigueras eran de oro, al igual que las pulseras, los collares, etc; en fin casi todo era de oro.


El mundo más descubierto de ese entonces eran los incas, con diez millones de habitantes, tenían un estado legendario bien constituido, con ciudades monumentales en las cumbres andinas para tocar al dios solar. Se reconocían por los sistemas magistrales de cuenta y razón y archivos y memoriales de uso popular que uso popular. En esas están los Aztecas y los mayas habían plasmado su conciencia histórica en pirámides sagradas entre volcanes acezantes, y tenían que emperar clarividentes y artesanos sabios que desconocían el uso industrial de la rueda, pero la utilizaban en los juguetes de los niños.


En la esquina de los dos grandes océanos se extendía cuarenta mil leguas cuadradas que Colón entrevió apenas en su cuarto viaje, lo habitaban desde hacía unos doce mil altos varias comunidades de diversas lenguas y culturas distintas, tenían sistemas antiguos de ciencias y educación. Oro y tierras preciosas de sobra para dejar sin oficio a los alquimistas y empedrar los caminos del cielo con doblones a cuatro. Esa fue la razón y la fuerza de la conquista y la colonia, y el origen real de lo que somos, sus límites y sus divisiones políticas de doce provincias eran semejantes a las de hoy.



En una sociedad que era un modelo oscurantista de discriminación racial y violencia larvada, bajo el manto del santo oficio. Los tres o cuatro millones de indios que encontraron los españoles estaban reducidos a un millón por la crueldad de los conquistadores y las enfermedades desconocidas que trajeron consigo. Las leyes de indias habían impuesto patrones milimétricos de segregación según el grado de sangre blanca dentro de cada raza: mestizos de distinciones varias, negros esclavos, negros libertos mulatos de distintas escalas. Llegaron a distinguirse hasta dieciocho grados de mestizos, y los mismos blancos españoles.


Hasta hace pocos años no se aceptaban todavía en los colegios de Colombia a los hijos de uniones libres. Los negros padecían de muchas discriminaciones. Simón Bolívar,  a los 35 años, había dado la orden de ejecutar ochocientos prisioneros españoles. Francisco de Paula Santander a los 28, hizo fusilar a los prisioneros de la batalla de Boyacá, incluyendo a su comandante. Un recurso providencial de los indígenas contra los españoles desde el día mismo del desembarco, para quitárselos de encima, mandaron a Colón de isla en isla, siempre a la isla siguiente, en busca de un rey vestido de oro que no había existido nunca.


Tal vez de esos talentos precolombinos nos vienen también una plasticidad extraordinaria para asimilarnos con rapidez a cualquier medio. La cualidad con que se le distingue con el folclor del mundo entero  es que ningún colombiano se deja morir de hambre. Los radicales del siglo XlX, y mas tarde la generación del centenario, volvieron a proponérselo con políticas de migraciones masivas para enriquecer la cultura del mestizaje, pero unas y otras se frustraron por un temor casi teológico de los (demonios exteriores. Aun hoy estamos lejos de imaginar cuanto; dependemos del basto mundo que ignoramos.)


Nuestra educación conformista y represiva no parece concebida para que los niños se adapten por la fuerza a un país que no fue pensado para ellos, en lugar de poner el país al alcance de ellos para que lo transformen y engrandezcan. La clarividencia precoz y la sabiduría del corazón, hasta que los niños olviden lo que sin duda saben de nacimiento: que la realidad no termina donde dicen los textos. De otro modo: al colombiano sin corazón lo pierde el corazón. Pues somos dos países a la vez: uno en el papel y otro en la realidad. Pero llevamos bien despierto en el alma un leguleyo de mano maestra para burlar las leyes sin violarlas, o para violarías sin castigo.


Tal vez estemos pervertidos con un sistema que nos incita a vivir como ricos mientras el cuarenta por ciento de la población mal vive en la miseria. La Misión de la Ciencia, Educación y Desarrollo no a pretendido una respuesta, pero a querido diseñar una carta de navegación que tal vez ayude a encontrarla. Que canalice hacia la vida la inmensa energía creadora que durante siglos hemos despilfarrado en la depredación y la violencia, y no abra al fin la segunda oportunidad sobre la tierra que no tuvo la estirpe desgraciada del coronel Aureliano Buendía. Por el país próspero y justo que soñamos: al alcance de los niños